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La decadencia europea: una advertencia para la RD

Por: Eduard Victoria Gelabert

La República Dominicana debe evitar copiar modelos europeos que han frenado el emprendimiento y castigado al sector productivo

Europa no está en crisis; está en decadencia. Y la diferencia importa, porque las crisis se superan, mientras que la decadencia se normaliza hasta convertirse en destino. Durante décadas, gran parte de Europa ha respondido a sus problemas con más gasto público, más regulación, impuestos cada vez más altos y una creciente intervención estatal, aun cuando los resultados muestran señales evidentes de desgaste.

Francia destina cerca del 57% de su PIB al gasto estatal y enfrenta deuda creciente y pérdida de competitividad. Alemania, durante años considerada el motor económico europeo, hoy sufre cierres industriales golpeada por altos costos energéticos, presión fiscal y rigidez regulatoria. En el 2024 desaparecieron 200 mil empresas. España mantiene un desempleo juvenil alarmante, mientras Suecia enfrenta niveles de violencia inéditos para su historia reciente.

El problema no es la existencia del bienestar social, sino la transformación de ese modelo en un sistema que desincentiva la productividad, castiga el emprendimiento y vuelve a la sociedad cada vez más dependiente del Estado. Regulaciones excesivas e impuestos elevados reducen la inversión, frenan la creación de empleo y limitan las oportunidades, especialmente para los jóvenes y las pequeñas empresas.

La República Dominicana debería aprender mediante el dolor ajeno. Con frecuencia imitamos políticas asistencialistas y modelos de gasto excesivo sin analizar primero sus consecuencias. Tampoco debemos caer en la práctica de aumentar constantemente los impuestos para sostener un Estado cada vez más grande, mientras se hacen pocos esfuerzos reales por eficientizar el gasto público, reducir la burocracia y fortalecer la productividad.

Europa hoy enfrenta las consecuencias de décadas de sobrerregulación, altos impuestos y gasto estatal en exceso, eso le ha producido menor competitividad, fuga de talento, alta inflación y estancamiento económico. Si esas políticas están erosionando economías ricas y avanzadas, en la República Dominicana podrían provocar consecuencias aún más serias… y con el agravante, de no haber alcanzado todavía el desarrollo.

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