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La negociación entre el Gobierno dominicano y Aerodom

Debido al repunte del turismo y el crecimiento económico en general de la República Dominicana se produce un mayor flujo de entrada y salida de pasajeros en todos los aeropuertos del país. Es decir, para el año 2030 llegarán 8.5 millones de personas y, según la firma ALG Indra, autora del estudio decisivo sobre el tema, para el año 2027 el Aeropuerto Internacional de Las Américas José Francisco Peña Gómez (AILA) operado por Aerodom, quien es parte de la prestigiosa plataforma global de aeropuertos VINCI Airports, iba camino a la saturación. Lo que obliga al Estado dominicano a realizar con urgencia nuevas inversiones.

Resulta que, en el contrato de concesión existente (Estado dominicano – Aerodom) que debía terminar en el 2030 no existía ninguna cláusula ni previsión que obligara a Aerodom a realizar nuevas inversiones para prepararse para gestionar ese flujo venidero de pasajeros. Y, además, faltando tan poco tiempo para la llegada del término de la concesión no era rentable para Aerodom realizar esas inversiones, pues no iba a tener un tiempo prudente para recuperar esas eventuales inversiones. En otras palabras, no invertir en las mejoras de los aeropuertos era para Aerodom lo legal, contractual y económicamente inteligente.

Resulta que de no hacer esas nuevas inversiones, incluyendo la construcción de una nueva terminal, no habrá posibilidad de recibir adecuadamente ese flujo de pasajeros. Esto tendría un impacto negativo en el turismo, en el tránsito de pasajeros de dominicanos ausentes y de personas de negocios que vienen al país, todas fuentes importantes de divisas.

Para lograr este objetivo generando el mayor valor posible (value creation) lo ideal para el Gobierno dominicano es minimizar el costo y bajar el término o plazo (tiempo) para iniciar las nuevas inversiones para que estén disponibles para el 2030.

Para abordar el reto/problema, el Gobierno dominicano tenía dos escenarios con dos cursos posibles de acción

a) Terminar el contrato de manera anticipada.

b) Renegociar el contrato existente. El cual, en una de sus cláusulas preveía la posibilidad de que el Estado dominicano renovara el contrato por mutuo acuerdo (Criterio Objetivo).

Para abordar ambos escenarios debemos, previamente, compartir lo que en mi profesión se denomina el Triángulo de Satisfacción:

Hay tres formas básicas de generar soluciones, resolver diferencias y producir resultados:

En base a poder, el cual puede ser muy rápido, pero genera poco nivel de satisfacción no solo a las partes involucradas, sino a los terceros. Usted impone un resultado exclusivamente en base a su poder, generando poco valor, poca sostenibilidad y deteriorando la relación entre las partes y frente a la sociedad.

En base a Derecho, el cual genera un poco más de satisfacción, pero al fundamentarse exclusivamente en leyes no necesariamente satisface una serie de necesidades, objetivos, aspiraciones, temores (intereses) de las partes involucradas. Más bien se le da la razón jurídica, repito, no necesariamente la satisfacción de los intereses de ambas ni de los terceros. Este resultado se logra a partir de una sentencia o un laudo arbitral.

Negociación basada en intereses. Es la metodología que genera mayor cantidad y calidad de satisfacción, precisamente porque trata de satisfacer los objetivos, miedos, temores, aspiraciones e intereses tangibles e intangibles de las partes. Utilizando por supuesto las leyes, los precedentes y los estudios como criterios objetivos para rodear de legitimidad una solución óptima (creación de valor) con una solución justa (distribución de valor). Es decir, usted intenta negociar con el otro un acuerdo de ganancia mutua.

Consecuencias del primer escenario

Consecuencias del segundo escenario

Abordemos el proceso: Negociar en secreto versus hacerlo público

Esta es siempre una decisión compleja en procesos públicos. He participado en ambos tipos de negociaciones y reconozco que no hay dos casos iguales y la decisión debe tomarse según múltiples variables, las informaciones relevantes y el análisis del contexto. En el caso de las Mesas Técnicas del Indotel con las Empresas Telefónicas, fue totalmente público y para ello conformamos un equipo de comunicación propio interno, una Sala Situacional permanente y dispusimos como escenario las instalaciones del INTEC.

En el caso de la negociación con Aerodom, viendo las informaciones, las particularidades y el contexto del proceso, soy de opinión que el equipo negociador del gobierno tomó una sabia decisión en no hacer público el proceso porque de esa forma mejoró su capacidad de apalancamiento en la negociación. Y sobre todo desmejoró, en forma legítima, la capacidad de apalancamiento de Aerodom.

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