SANTO DOMINGO.- El proyecto de construcción del malecón de Nagua ha generado preocupación e incertidumbre entre empresarios, comerciantes y representantes comunitarios, quienes temen que la obra funcione como una circunvalación en lugar de un espacio turístico y recreativo.
Alertan de posibles impactos negativos en la actividad económica, la conectividad y el acceso al mar, además de la falta de información clara por parte de las autoridades sobre el diseño y alcance definitivo de la infraestructura.
Mayra Del Villar, hotelera de la zona, expresó su preocupación al señalar que los indicadores de la construcción apuntan a que el malecón de Nagua funcionaría como una circunvalación y no como un verdadero malecón.
Indicó que, aunque la obra parece orientada a descongestionar las calles de la ciudad, existe el temor de que este diseño impacte negativamente la actividad comercial y turística del casco urbano.
“Nuestra promesa y esperanza es que vamos a tener un malecón, y si es una circunvalación nos van a aislar de los pueblos. Nagua tiene la peculiaridad de que el que va a Cabrera y Río San Juan se queda a pernoctar en Nagua, y el que va para Las Terrenas y Samaná también se queda en Nagua”, subrayó.
De su lado, Abraham Victoria, presidente del Clúster Turístico de María Trinidad Sánchez, expresó su temor de que se esté aislando al casco urbano de Nagua de la vista al mar. Dijo que ven en construcción un muro que aísla a los comercios del referido malecón.
En ese sentido, indicó que los residentes de la zona piden a Obras Públicas que les dé detalles de cómo será esta construcción, ya que han asistido ante la Gobernación y autoridades municipales para conocer datos de la infraestructura que se realiza y no reciben respuesta.
Destacó el crecimiento de la ciudad con nuevas inversiones tanto de empresas locales, de marcas nacionales e internacionales.
Divina Aponte, miembro del clúster turístico y empresaria hotelera, expresó inquietud por los efectos que podría generar el proyecto de construcción del malecón en la zona, señalando que negocios y familias podrían verse directamente afectados.
Indicó que, aunque no se ha cuantificado el número exacto de establecimientos impactados, existe la percepción de que varios emprendimientos no se desarrollarán debido a la falta de accesos adecuados hacia el área.
Indicó que, según lo observado, la obra en ejecución parece corresponder más a una vía de tránsito que a un malecón tradicional.
De su lado, Uribe Aponte, comerciante, expresó temor de que el proyecto no contemple espacios de recreación y esparcimiento junto al mar o de acceso público, lo que considera fundamental para su funcionalidad.
Asimismo, señaló que el diseño en ejecución podría limitar los accesos al pueblo a solo dos salidas, lo que interpreta como una posible configuración tipo circunvalación, generando inquietud sobre la conectividad.
De su lado, Johanny Guzmán, representante de la Iglesia católica, expresó que el proyecto ha generado incertidumbre en los munícipes, ya que carecen de información disponible, debido a la falta de claridad por parte de las autoridades.
Aseveró que no se ha presentado un plan definitivo al público y que las propuestas conocidas han sido modificadas en varias ocasiones.
Indicó que, con 20 años, esa construcción se está convirtiendo en un barril sin fondo que alarga su plazo de terminación, y se está jugando con una promesa que por años ha sido esperada por los residentes.
Dijo que la obra en 20 años a pasado por diferentes constructoras las cuales solo se lucran del proyecto.
También señaló que, a diferencia de otros proyectos, no se ha colocado información visible que detalle las características de la obra.
Destacó que en el pasado se presentaron dos propuestas distintas del malecón, las cuales no coinciden entre sí ni con lo que actualmente se construye.
Argumentó que persisten tres interrogantes principales: cómo será el malecón, cuándo estará terminado y cuáles serán sus características definitivas.

