Por: Eduard Victoria Gelabert
El ocaso de las izquierdas y el regreso del sentido común en Occidente.
El desplazamiento de las izquierdas inició en El Salvador con el éxito de Nayib Bukele frente a la criminalidad, continuó con la victoria de Javier Milei en Argentina contra décadas de populismo, y se consolidó con el regreso de Donald Trump, impulsando una reacción contra la agenda globalista que ha contribuido al deterioro económico, social y democrático de Occidente.
Ahora Colombia parece sumarse a esa tendencia. En la primera vuelta presidencial del 31 de mayo de 2026, Abelardo de la Espriella obtuvo una ventaja sobre el oficialista Iván Cepeda, abriendo la posibilidad de un cambio político orientado hacia el crecimiento económico, la libertad y la seguridad, tras años del empobrecedor y disociador gobierno de Gustavo Petro.
La señal va más allá de Colombia. En Europa, fuerzas políticas como AfD en Alemania, Marine Le Pen en Francia, Giorgia Meloni en Italia, Gustavo Abascal de España representan una alternativa frente a políticas responsables del estancamiento económico, la crisis demográfica y la pérdida de influencia internacional del continente.
En América Latina, los gobiernos de Milei en Argentina, José Antonio Kast en Chile, Bukele en El Salvador, Luis Abinader en República Dominicana, junto con los nuevos rumbos en Bolivia, Costa Rica, Guyana, Ecuador, Honduras, Panamá, Paraguay, Trinidad y Tobago, bajo el liderazgo de Estados Unidos, configuran una región que por fin tiene la gran oportunidad de crecer económicamente unida y en paz. Una región liberada de esos gobiernos desalmados de izquierda que se alimentan de la confrontación, la división y la pobreza programada de sus pueblos.
El 21 de junio Colombia decidirá, en segunda vuelta, si se suma a esta ola o si prolonga el experimento que la ha empobrecido. Esta elección no es solo un enfrentamiento entre la derecha y la izquierda, es entre seguir gestionando la decadencia o atreverse, de una vez por todas, a construir prosperidad.
El sentido común está votando, y está ganando.
