julio 24, 2026
Nacionales

Vuelven las quejas por alzas "injustificadas"en las facturas de electricidad

A pesar de las proyecciones gubernamentales para estabilizar el sistema energético a largo plazo, la frase “está llegando muy cara” se repite a diario entre los clientes de las Empresas Distribuidoras de Electricidad (EDE), quienes denuncian aumentos desproporcionados en sus recibos sin haber variado sus hábitos de consumo.

En un recorrido realizado por estafetas de pago de Edesur y Edeeste en sectores de la capital como La Cementera, Ensanche Luperón y Capotillo, periodistas de Listín Diario constataron el descontento generalizado de los usuarios ante alzas que, en algunos casos, superan el 120 % en cuestión de meses.

Calvario en reclamos

Moradores relatan que, aun utilizando equipos con tecnología inverter y limitando el uso de electrodomésticos, sus facturas pasaron de RD1,000 a más deRD3,000 o RD$5,000 mensuales. 

Al acudir a la Oficina de Protección al Consumidor de Electricidad (Protecom), aseguran que las respuestas suelen declarar sus reclamos “improcedentes” o aplicar reducciones insignificantes que obligan al usuario a desistir.

A esta situación se suman las trabas administrativas y las fallas en el suministro.

Algunos clientes reportan cobros por supuestas deudas de viviendas anteriores que les impiden contratar nuevos contratos, así como fluctuaciones extremas de voltaje que dañan los electrodomésticos sin que las distribuidoras acudan a corregir las averías.

El malestar ciudadano contrasta con lo expuesto por el presidente Luis Abinader durante un reciente encuentro en el Instituto Tecnológico de Santo Domingo (Intec), donde aseguró que el Gobierno trabaja para dejar resuelto el problema energético hasta el año 2032.

El mandatario explicó que al inicio de su gestión la demanda rondaba los 2,650 megavatios (MW) y que hoy supera los 4,100 MW, lo que ha exigido licitaciones de emergencia por más de 2,000 MW adicionales para cubrir el acelerado crecimiento del consumo nacional.

Sin embargo, en las calles, los consumidores afirman que la expansión del sistema se traduce hoy en un bolsillo cada vez más golpeado.  

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